Nosotros
Estrecha a propósito
Nitentia hace software para consultorios dentales y para nada más. La amplitud que una plataforma genérica de pequeño negocio vende como ventaja es justo lo que le impide dibujar un odontograma, modelar una cita perdida, o negarse a publicar una página que infringiría una regla de publicidad.
Lo que encontramos al medir
El género "cuánto factura un consultorio dental" corre sobre una fórmula: sillones × turnos × ticket. Fuimos por el insumo y descubrimos que nadie publica facturación por establecimiento dental. Todo número que circula es venta de curso o extrapolación de una muestra de conveniencia.
Lo que sí es público, y nadie había medido, es la capacidad instalada. La medimos sobre el registro público de salud de Brasil: 98.315 consultorios y clínicas privadas con al menos un sillón, 69,2 % con exactamente uno y 76,9 % con exactamente un dentista. La fórmula que enseña todo el género modela una clínica que tiene menos del 3 % del país.
Ese dato es brasileño y así se queda hasta que exista la medición mexicana equivalente sobre una base pública mexicana. Lo que sí viaja es la conclusión de producto: el cuello de botella de este mercado es la hora clínica de una persona, no la sala.
Lo que nos negamos a hacer
- Publicar un número sin fuente. Cada cifra de este sitio lleva quién la publicó y cuándo la leímos.
- Poner nuestra marca en una página que ve un paciente. La fábrica debe ser invisible en lo que produce.
- Enseñar una función en captura de pantalla antes de que exista.
- Dejar que una revisión de cumplimiento reporte verde sin haber revisado nada. Donde la regla no está verificada, el control se queda cerrado.
- Cobrar por usuario.
Dónde estamos
En producción en Brasil, con los primeros consultorios. México tiene la capa de producto y de marca y deliberadamente no la regulatoria, porque esa parte no se traduce: hay que verificarla localmente, y mientras no lo esté, publicarla sería adivinar en público.
Si esto describe tu consultorio, vale la pena hablar
Y si no lo describe, treinta minutos es la forma más barata de que ambos lo averigüemos.